Salimos en esos delicioso minutos que te regalan para que fumes o mires el techo o por lo menos respires... después de hablar 3 horas al hilo, dando el mismo discursito, una y otra vez... Y en la calle Colombia sacá un fino, mientras ella, toda chiquita, y flaca, comenta "estoy juntada con mi primo, es el padre de mi hijo" Colombia prende, y pregunta "Hay policías cerca? me dirán algo" nos juntamos alrededor de un paquete de galletitas que no sabemos ni de quién es, como unos homeless de película yanqui alrededor de un barril llameante, la charla trivial brota, hacemos de cuenta que nadie la escuchó "acá hay una foto de mi hijo" todo muy fuerte, Colombia da una pitada y el aroma nos sacude a todos, Veterano se nos acerca, tiene más tics que pulga hiperquinética "me convidas una seca" da la pitada más larga de la historia, en plena peatonal, mira para los costados "listo, ahora le doy tres horas y se la vendo a todos los viejos giles" vaticina como si fuese Moisés ante el faraón.
Mientras me sigo mentalizando "tengo que ser un lemming" empezamos a subir la escalera y pienso en mi antiguo jefe 'Los viernes laburo hasta tarde y me voy a buscar una chica bien equipada' quiero creer que lo entiendo un poco más; pero no, yo quiero música y un libro, y mirar por la ventana, y tal vez, sólo tal vez, tirarme desde el balcón, para sentir el viento hasta llegar a la planta baja.
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